Ya he escuchado bastante de familiares y amigos sobre la culpabilidad de muchos del caos que se vive en Venezuela actualmente. Los que no están en “batalla” culpan a los que sí están por atrasar todos los procesos. Culpan de crear caos y provocar las muertes. Por publicar puras noticias negativas y alimentar la mala vibra. Los que sí están en “batalla” culpan a los que “no hacen nada” no batallan, porque tienen miedo, por ser conformistas o flojos. Por publicar en sus redes puras cosas buenas aun cuando no estamos para celebrar ni para jactarnos de alegrías pues estamos en guerra. Entonces se vuelve a dividir el país en los que oran y los que batallan. Unos culpan y otros culpan.
Confieso que me he sentido culpable de hacer o dejar de hacer y también he culpado a otros por eso me inspiré a escribir este artículo. Por eso todo esto que te digo, me lo digo a mi mismo.
Es muy importante saber cómo funciona la culpa pues la misma representa peso emocional de anchas proporciones que limita y bloquea nuestra sensatez. En primer lugar la culpa está ligada directamente con el ego, no te deja pensar con claridad, te tumba, es inconsciente, turbulenta y desequilibrada capaz de hacerte perder el juicio y cometer actos que jamás habías ejecutado, pensar sin cordura y lo más probable es que además de culparte busques también afuera otro culpable para arrastrar tu culpa, algo así como “yo solo no voy a pagar por este peo”.
Por otro lado está la responsabilidad. Que permite mucha más claridad, madurez. Es consciente, sabia. Asume un compromiso con energía serena. No busca aprobaciones externas porque viene de tu interior. Te permite asumir y estar en paz con la decisión que tomas independiente de si es una decisión poco asertiva. Por eso la responsabilidad también asume errores de forma consciente.
Mayormente las personas que actúan bajo la energía de la culpa tienen oculto un arraigado sentido de aceptación. Lo más probable es que sea querer ser aceptados por un grupo u otro o ambos inclusive porque mientras son aceptados de un lado, piensan que el otro no los acepta. Mi amigo Argenis Villarroel en su libro de Los Comegente dice que la decisión que tomas es siempre la correcta. La que tocaba en el momento. Que no te puedes culpar por hacerlo de una manera u otra pues en ese momento es lo único que sabías o podías según el contexto emocional, la energía y la situación que te llevaron a escoger eso que elegiste. Después si deseas “mejorar” esa acción reflexionando y dándote cuenta de que pudiste hacerlo mejor entonces te harás responsable en vez de culpable.
Tengo un maestro llamado Miguel Frick que tiene una filosofía muy ilustrada a la hora de describir esta situación. Y lo describe tan sencillo que la solución es tan obvia y tan directa que raya en la facilidad. Dice así: “solo existen dos tipos de peos, los tuyos y los míos”. No metas en tus peos a otras personas culpándolos de tu responsabilidad. Tampoco confundas tu responsabilidad con la culpa porque te metes en un peo más profundo. Y mí peo déjamelo a mí porque es mí peo. No pretendas resolvérmelo porque me perjudicas y no me dejas desarrollarme. Tampoco quieras meterte en mí peo si ni siquiera has resuelto el tuyo.
Si quieres sentir culpa por la cantidad de muertes que han ocurrido estos últimos días en las manifestaciones, está bien es algo totalmente respetable y humano, pero recuerda que todos los días mueren personas en Venezuela, personas inocentes a manos del hampa o por otras situaciones como falta de medicina, mueren personas por negligencia de los que están en el poder. ¿Esos no te duelen? O ¿Sólo te duelen los de las manifestaciones? Un humano que transciende sea cual sea la causa, sea cual sea el momento, sea cual sea su edad, su color, su profesión u orientación sexual o política es digno de dolor humano.
Cada persona está viviendo una situación que tiene que resolver y si no la resuelve esta se le va a presentar nuevamente las veces que sea necesario hasta que sea capaz de afrontarla con sabiduría.
¿Piensas que orar es insignificante? ¿Crees que batallar es poca cosa. Crees que es mucho? O ¿Crees que es todo? No eres el centro del universo ni tampoco eres la nada. No te creas tan importante ni tan insignificante porque ninguna de las dos cosas eres. Lo que haces sea lo que sea es un acto de heroísmo en sí mismo. Acaso educar diariamente no es salvar una vida. Un médico que cura no está construyendo un país. El empresario que produce comida o bienes y servicios. El ingeniero o arquitecto, el bombero, mecánico todos jugamos un papel importante y necesario. Todos sumamos de alguna forma a esta poderosa red interconectada. Todos somos uno. Todos somos el país.
Y ¿Qué me dices de buscar héroes afuera? Ya has vanagloriado a personas comunes antes, ya has sido un fanático de mortales que luego te dieron la espalda. Ya has sido vehemente de algún grupo de personas o de una persona y se ha dado la vuelta una vez en el poder. Ten cuidado con el fanatismo. Es hora de aprender. Cada persona tiene una función en esta madre tierra, en este hermoso país. No me vengas a decir que son héroes los que solo están orando. Tampoco solo los que están luchando. Hace pocos años unos que luchaban y que veías como mesías, hoy los ves como villanos.
Veremos
Mi amigo tiene una granja. Como le encanta hacer las cosas a la antigua, no posee ningún equipo mecánico y usa un caballo para arar su campo. Un día, mientras estaba arando, el caballo se desplomó, muerto. En el pueblo todos compadecieron a mi amigo.
-¡Oh, qué terrible que le haya sucedido eso! -le dijeron.
Él se limitó a contestar:
-Veremos.
Estaba tranquilo y en paz, y admirábamos tanto su actitud que nos pusimos de acuerdo y le regalamos un caballo. Entonces la reacción general fue exclamar:
-¡Qué hombre de suerte!
Y él dijo:
- Veremos.
Unos días después el caballo, que aún desconocía la granja, saltó una cerca y escapó, y todos exclamaron:
-¡Oh, pobre hombre!
-Veremos -dijo él de nuevo.
Y lo mismo repitió una semana después, cuando el caballo regresó seguido por una docena de potros sin domar.
Al día siguiente, su hijo salió a pasear a caballo, se cayó y se rompió la pierna.
- ¡Pobre muchacho! -se compadeció todo el pueblo.
Y mi amigo dijo:
- Veremos.
Pocos días después llegó al pueblo el ejército, para reclutar a todos los jóvenes en edad de prestar servicio militar, pero a su hijo lo dejaron porque tenía la pierna rota.
- ¡Vaya chico con suerte! -comentaron los vecinos.
Y mi amigo dijo:
- Veremos.
También nosotros tenemos que aprender a dar un paso atrás, tomar distancia y decir: "Veremos". En vez de juzgar lo que nos sucede en la vida y decir qué es bueno y qué es malo, justo o injusto, debemos reconocer que en sí mismo nada es bueno o malo, y que cualquier cosa puede ayudarnos a entrar nuevamente en armonía con el plan del universo. (La culpa es de la Vaca).
No sabemos lo que viene luego. No sabemos si los que no se han manifestado son los que van a salvar el día, no se sabe lo que viene. Si has reflexionado bien tu decisión, asúmela con responsabilidad y actúa.
Sea lo que sea que vayas a hacer hazlo sin criticar y sin ver hacia los lados. Asume tu peo. No arrastres a nadie hacia tus intereses. Así no actúa un líder. Más bien da el ejemplo con tus acciones, con tu energía convence con buena comunicación y observarás como fluyen tus objetivos. Si hay algo que nos hace falta como sociedad hoy es liderazgo y de esa manera agresiva, no actúa un líder asertivo, quizás estés actuando como lo que siempre has criticado. No convencerás a nadie para que te acompañe en esta nueva misión que te has propuesto si continúas pensando con la culpa acuestas. Piensa y reflexiona porque con culpa difícilmente logres tus objetivos sean cuales sean. Ahora si asumes con responsabilidad el camino está abierto.


👍 Responsable!
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