¿Existe un modelo para
mover a las masas? ¿Puede un discurso hacer que las personas
sientan simpatía o puedan convencerse de una idea?
Ya es bien conocido por las
personas que han visto al republicano en escena que tiene todo un repertorio de
gestos al hablar en público. Trump sabía claramente durante la campaña la tarea
que tenía de aumentar sus seguidores y el saber cómo utilizar los gestos y el
carisma le daría insumos para despertar la curiosidad con su discurso. Además
de alimento para la mirada de sus seguidores, pudiendo capturar la atención de
todos.
El lenguaje corporal
representa 60% de la comunicación, y esto es un aspecto que trabajan mucho los líderes
políticos. Trump, cuando deseaba activar a las personas, en los recorridos y
visitas a los estados, en lugares abiertos o concurridos sus gestos eran
enérgicos; pero cuando su discurso cambiada para ambientes más cerrados y más íntimos
como “el debate” procuraba reducirlos y ser más formal, entonces los gestos
eran más educados y menos movidos.
Una investigación ya
clásica del profesor Albert Mehrabian relató que el mensaje más decisivo dentro
de la comunicación está balanceado hacia los gestos y el lenguaje corporal, por
esa razón es indispensable que el líder orador tenga presente qué desea
transmitir con sus gestos y posturas corporales.
He visto a líderes
políticos manteniendo posturas corporales inadecuadas mientras hablan en
público. Posturas encorvadas, desgarbadas, que reflejan y envían un mensaje
inadecuado, distrayendo y dando un mal aspecto hacia la audiencia.
El lenguaje corporal
hablará siempre más alto que la voz, en vista de que irá directamente a la
parte del cerebro que es más poderosa, el
inconsciente.
Existe toda una gama de
gestos que tienen ciertos significados según varios autores consultados.
Conseguí incluso diversidad de significados para un mismo gesto. Pero la
conclusión más importante era lo que estaba vendiendo Trump como imagen de
autoridad, orden, disciplina, legalidad. Lo cual debe acompañarse con gestos
que infundan respeto, firmeza, seriedad, autoridad. Y esto es exactamente lo
que hizo el republicano.
Además incorporó gestos de
amplitud, de grandeza en sus discursos sobre todo cuando separaba las manos
mucho más amplio que su cuerpo. Esto de forma inconsciente al público le hace
ver que “tiene el tamaño para asumir el cargo”.
Los gestos faciales, al
igual que los gestos corporales, hablan más que las mismas palabras.
Para muchas personas los
gestos de Trump sobre todo los faciales podían manifestar rabia, molestia,
incomodidad, asco. Contrario a eso lo estuve observando y mayormente sus gestos
fueron durante la campaña de una persona segura, con aires de suficiencia.
Y aunque muchas personas
critican ciertos gestos faciales de Trump como por ejemplo los gestos de,
soberbia, vanidad y suficiencia. Estos en cierto modo sabiéndolos utilizar
traen resultados importantes y ya le voy a explicar porque.
En primer lugar los gestos
de vanidad, son bastante atractivos hablando desde el punto de vista sexual. Un
estudio realizado por la prestigiosa serie de televisión “Asombrosamente” específicamente
en los capítulos sobre seducción transmitida en el canal National Geographic el cual realizó varios experimentos al
respecto.
El principal experimento
consistió en tomarle varias fotos a un hombre con tres expresiones distintas.
Una “neutral” otra con expresión de “alegría” esta vez sonriente y la tercera
con la expresión de “orgullo”, esta última con mentón levantado, en son retador.
Luego esas mismas fotos
eran mostradas a diversas mujeres para que las calificaran en cuanto a su
atractivo. Y a pesar de que varias mujeres habían respondido antes que entre
las cualidades más importantes para un hombre ideal eran: Inteligencia, sentido
del humor, romanticismo, habilidades de comunicación y estabilidad emocional.
Las mismas mujeres que tuvieron esta opinión también describieron como la foto
más atractiva la que tenía expresión de “orgullo” diciendo que les gustaba porque
demostraba seguridad y fuerza.
Algo que parece
contradictorio entre las primeras respuestas sobre cualidades de un hombre
ideal.
Esto ocurre porque de
manera inconsciente según el estudio,
estas expresiones de “orgullo”, suficiencia, soberbia transmiten
dominancia, poder, vinculados con jerarquía social, lo cual lleva a más
capacidad para mantener un hogar, una familia, una comunidad, protección.
Esto conecta perfectamente con
el discurso de Trump el cual siempre se ofrece como un protector, dominante,
que promueve el orden, la disciplina y la autoridad.
Hay un elemento que
dinamiza los discursos y es el movimiento. El movimiento le da vida a un
discurso, por eso los grandes líderes oradores no se quedan inmóviles sino que
se mueven, logrando establecer contacto visual con las personas que están
presentes observando su mensaje.
Cuando veíamos a Trump
hablando a un grupo grande de personas, cómodamente tomaba en cuenta este elemento
de la oratoria y se viraba para observar a los de la derecha e izquierda, como
si estuviese hablando con alguien en específico, como si estuviera hablando
contigo, como que si no hubiese nadie más. Hacía señas para los que estaban
atrás, incorporaba a los que estaban más cerca y así sucesivamente le daba vida
a su discurso.
Ese carisma que caracterizó
a Trump permitió que se rompieran los protocolos, dándonos por sentado que “era
un hombre distinto, lo que la nación necesita, alguien que rompa tantos
protocolos y actúe en beneficio del país” así vieron muchos de sus seguidores a
Trump debido a su carisma y gestualidad.
Si alguien quiere conquistar
a una audiencia con su oratoria debe tener presente un discurso que incluya las
expresiones, el movimiento y el carisma en su máxima expresión. Sobre todo en
los discursos políticos donde se juega a ser la máxima autoridad de un país, un
estado o una gran comunidad.
No estoy diciendo que se deba
copiar a Trump, porque si puedes notar su discurso está alineado con su
personalidad, al menos durante la campaña. Lo que se hace en estos casos es
alinear la personalidad del candidato con el discurso, si acaso se realizan
pequeños ajustes.
Lo peor que puede existir
en oratoria es querer copiar con exactitud a alguien. Eso lo que traerá es
fracaso. Cada quien tiene su personalidad y a pesar de que hay elementos de la
oratoria que hay que seguir para tener éxito, esos elementos siempre hay que
adaptarlos a cada personalidad y estilo, que son únicos.
Movilizarse en el
escenario, ya sea en un ambiente abierto o detrás de un estrado, permite que
exista con mayor facilidad contacto visual con las personas. Técnica altamente
poderosa que funciona como mecanismo que genera confianza en quien escucha y
además la persona que escucha siente que le están hablando a ella. Lo que trae
como consecuencia mayor atención. Incluso si son grandes audiencia. En este
caso se utiliza mirar a sectores del público, señalarlos, tomarlos en cuenta.
Desde mi punto de vista no
existe un modelo exacto a seguir en cuanto a la gestualización, sin embargo hay
especialistas que aseguran que apuntar con los dedos, que colocar las palmas de
una forma u otra da resultados. Trump acabó con esas teorías, si no me creen, compruébelo.
Hay gestos que en un sitio
pueden representar una cosa y en otro sitio otra, dependiendo de la cultura en donde
se presenten.
Lo que puedo recomendar para este tema es combinar las palabras con los gestos y además moverse en escena hasta el punto de mirar a todos los presentes. Esto enviará un mensaje importante a los presentes para ir subiendo desde el nivel Boca-Oído hasta los siguientes niveles, obteniendo por ende un mensaje más efectivo.
Lo que puedo recomendar para este tema es combinar las palabras con los gestos y además moverse en escena hasta el punto de mirar a todos los presentes. Esto enviará un mensaje importante a los presentes para ir subiendo desde el nivel Boca-Oído hasta los siguientes niveles, obteniendo por ende un mensaje más efectivo.
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