Siempre he dicho que la realidad es muy distinta a la
fantasía. Puedo pensar algo, planifico, lo visualizo, hago el
recorrido mental y aun así cuando ejecuto aquello que pensé siempre es
distinto, quizás con algunas semejanzas pero distinto a como lo pensé.
Por eso es
que digo que no sabemos hasta que empezamos.
Antes de
continuar con este tema quiero confesarte que hay algo que me tiene
desconcertado desde hace mucho tiempo y lo quiero compartir contigo. Desde que
nací y tengo uso de razón he escuchado que; “la
vaina esta jodida y no va a mejorar”. Pasan los años, cambian los
gobiernos, crecen los niños, los árboles, construyen nuevas súper computadoras
y sigo escuchando a la gente en general diciendo que la vaina está jodida y no va a mejorar.
Aun escuchando esta frase
constantemente, en gran parte de mi familia y de mi entorno, me atreví a poner
en marcha una tarea.
Recuerdo cuando estaba todavía en la universidad estudiando para ser profesor
de educación física, mi primo que además era mi rommie me obsequió un libro diciéndome que por mi personalidad le
iba a sacar mucho provecho (en realidad lo que quiso decir es que yo era un
gran hablador). Leí el libro varias veces y empecé a aplicarlo. Me di cuenta de
lo valioso que era y las maravillosas técnicas planteadas en él.
Decidí que
era un libro muy valioso pero que podía ser planteado de otra manera. Y me
dediqué a investigar un poco más sobre el asunto.
El tema del libro era sobre comunicación.
Resulta que conseguí varios libros que también tenían planteados conceptos y
técnicas valiosas. Y de esta manera me inspiré a montar
una presentación sobre el tema.
Ahora, ¿Para quién era esa presentación?
Para nadie en específico. Porque no tenía a quien mostrársela formalmente, ni
un evento, ni en la misma universidad había un curso o materia donde se tratara
específicamente el tema.
En esos tiempos estaba empezando a ser
la moda utilizar video beam
y las presentaciones en PowerPoint. Recuerdo
que estaba aprendiendo a utilizar el programa. Pasaba mucho tiempo realizando
aquella presentación. Mi primo me decía; -¿Tú no sabes hacer otra cosa en esa
computadora? Siempre estás en la misma presentación-.
Pasó un buen tiempo y me gradué. Luego
me casé y empecé a construir mi familia. Y continuaba con aquella presentación,
poniéndole más cosas, mejorando algunas.
Recuerdo que mi esposa me preguntaba por
qué pasaba dedicándole tanto tiempo a esa presentación si no tenía a quien
mostrársela.
Pasé varios días y hasta semanas, cada
vez le cambiaba algo, la mejoraba, le colocaba adornos.
Al mismo tiempo comentaba con mis amigos
sobre las técnicas de comunicación que había investigado y la presentación que
estaba montando. A veces mis amigos me decían: -Ya viene este con sus técnicas locas de comunicación-. Otras veces
de tanto hablar del tema asociaban todo lo que yo hacía con eso. Por ejemplo
cuando los tocaba por el hombro para decirles algo me decían; -¿Cuál técnica me estás aplicando allí?-.
Era una cuestión apasionante para mí.
Pero no tenía a quien mostrarle aquella presentación que ya tenía un largo
tiempo, casi tres años de haber iniciado su construcción.
A todas estas continuaba escuchando
aquella frase siempre en las conversaciones “la
vaina está jodida y no va a mejorar”. Yo me ponía a pensar al respecto y en
el fondo todos tenían razón. La vaina estaba jodida y posiblemente no iba a
mejorar. Veía a mi alrededor y cada día muchas personas iban en
degrades de su trabajo, su familia y a nivel económico sobre todo. A mí llegó a
afectarme la vaina por lo jodida que
estaba.
Pero por otro lado continuaba
concentrado en mi presentación.
Un buen día una persona conocida de una
amiga estaba organizando un evento con diversas conferencias sobre variados
temas y entre ellos un tema de comunicación. Pero el último día antes del evento un conferencistas canceló su
presentación y esa persona andaba desesperada buscando a alguien que hablara
sobre comunicación para reemplazar el “hueco” que había dejado la cancelación.
Entonces mi amiga que ya me había escuchado hablar del tema infinidades de
veces le dijo; -Yo tengo a uno que va
hablarte sobre ese tema en tu evento. Anda loco hablando siempre de
eso-. Entonces mi amiga le dio mi número de teléfono.
La señora me llama y cuando le contesto, empieza a hacerme preguntas, la noté insegura pero a la vez desesperada por la
premura. Me dijo que necesitaba que estuviera listo para el día siguiente. Me
insistía y me volvía a insistir en el tema que tenía que estar listo aun
cuando me estaba avisando tarde. Y me preguntó;
-¿Cómo
vas a hacer con la presentación, te dará tiempo de prepararla?-
Yo le respondí:
-La
tengo lista desde hace tres años-.
Ella sonrío falsamente y me insistió en
saber si estaba listo. Mi esposa no podía creerlo.
Al día siguiente el evento estuvo de
maravilla y la presentación fue un éxito total. Hubo muy buena aceptación por
las personas presentes.
Y continué mejorando aquella
presentación. Estuve muy emocionado por unos días.
Estar metido en aquella presentación me
hacía olvidar los problemas cotidianos pero de pronto como un martillazo de
hielo volvía a la realidad cuando escuchaba “la
vaina está jodida y no va a mejorar”. Ante aquel comentario mi cabeza daba
vueltas sobre cómo conseguir una solución. Pero no lo lograba pues sabía que
había mucha razón en aquella frase.
Aun con todas las dificultades
económicas seguía enfocado en hacer aquello que me daba placer. Y a veces me
preguntaba si continuar preparando esa presentación o dedicar mi tiempo libre a
realizar alguna actividad que me generara ingresos económicos.
Tiempo después empecé a realizar un post
grado en administración del deporte y en uno de los cursos me tocó junto con
mis compañeros de clase, realizar una presentación de un tema en
específico. El profesor metió en una
bolsita doce papelitos con temas a desarrollar alusivos a la administración pues éramos doce estudiantes.
Los doce papeles tenían temas sobre la administración, liderazgo,
planificación, negocios, comunicación,
evaluación, entre otros y cada estudiante debía preparar un tema para
presentarlo, pero debía tomarlo sorteado de la bolsita. Cada estudiante metió
la mano en aquella bolsita para saber qué tema le tocaba preparar. Y en ese
momento pensé que era algo mágico o supersticioso, hoy comprendí que se llama
energía. El tema que me salió fue el de comunicación.
Pensé (los voy a sorprender) tenía
bastante experiencia, ya había presentado varias veces el tema, con dinámicas y
actividades prácticas. La persona que nos estaba dando clases era el
Subdirector de Extensión de la Universidad, persona encargada de certificar cursos y convenios con otras empresas formativas.
Cuando terminó mi presentación me dijo
que el material y la forma de presentarlo eran geniales y que deseaba
certificar y avalar aquellos cursos.
A partir de allí empecé a facilitar
cursos y talleres hasta que registré una empresa llamada RPEX RED Personas de
Éxito, posteriormente pensando en ayudar a las personas de escasos recursos cree una fundación llamada Fundalideres.
Hoy he creado muchos cursos y dos
sistemas más como el Instituto Universal de Liderazgo y el Proyecto FECLE
Formación de emprendedores Conferencistas y Líderes Empresariales. Y me pongo a
pensar y reflexionar al respecto y llego a la conclusión que uno no sabe hasta
que empieza. Pues nos imaginamos algo, pensamos que una actividad nos va a
salir de una forma u otra, pero cuando decidimos empezar se empiezan a sumar
otras cosas mucho más interesantes y valiosas para hacerlo una experiencia
distinta. Al momento parece natural pero cuando te detienes a pensar y a ver
el recorrido, te das cuenta que parece mágica e imposible.
Luego continuas pensando y ves que no es
imposible, incluso tampoco es difícil, más bien es sencillo, solo que muchas
veces hay personas que no están acostumbradas a ver los milagros tan
cotidianos.
Si me hubieran preguntado si iba a
realizar todo esto que he logrado hasta hoy. Todo esto que se ha materializado, nunca hubiese contestado. Porque todo fue surgiendo en la medida que iban
pasando los días. Lo más importante aquí fue arrancar con buena intención e
inmediatamente fueron surgiendo nuevas ideas y nuevas formas de hacer y mejorar
lo que hago.
No nací enseñando. Lo aprendí en el
camino.
Nunca sabía lo que iba a ocurrir hasta
empezar. Por eso es que digo que nunca sabes hasta que empiezas.
Aun cuando puedo comentarte de estos
logros y del éxito que he tenido, no cambiaría los logros por la experiencia.
Me quedo con lo que he vivido. Los logros y el éxito son fortuitos. Las vivencias
son las que quedan. Hoy amo todo lo que me ha ocurrido y lo que me continúa
ocurriendo cada vez que inicio algún proyecto. Las adversidades, las
situaciones que me enseñan. También las sonrisas y la pasión que se siente
vivir una poderosa experiencia, distinta, fuera de la rutina. Algo que jamás hubiese
ocurrido si no hubiese empezado.
Aun cuando la vaina
este jodida empieza, porque nunca sabes cómo va a salir hasta que empiezas. No
puedes esperar a que todos los semáforos estén en verde para encender tu auto.
No puedes esperar a que el clima este perfecto para salir. No puedes esperar a
que la vaina mejore para empezar. Yo empecé aún con la vaina jodida y cosas
interesantes empezaron a ocurrir. Cosas que no esperaba y que no sabía. Y si te
pregunto a ti si sabias todo lo que te iba a ocurrir antes de empezar algo, seguro tu
respuesta será que: no sabías.
Después de un tiempo pude pensar. Y
darme un consejo a mí mismo. Diciéndome lo siguiente: -Ángel vamos a hacer algo
con eso de que “la vaina está jodida y no
va a mejorar”-. Cuestión que es verdad. Entonces deja la vaina así como está.
Déjala tranquila. No va a mejorar. Entonces mejora tú.


Excelente! Gracias.
ResponderEliminarA ti Nerys... Abrazo.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarExcelente a
ResponderEliminarANGEL!
Gracias por leer Pedro. Saludos.
EliminarWow excelente, me encanto. Exitos
ResponderEliminarWow, que bien. Feliz bienvenida. Gracias por leernos.
EliminarExcelente articulo porfesor y Amigo, se te olvido mencionar que tienes por alli en tu haber varios libros, leer estas cosas motivan y aca hay mucha razon en todo, si no iniciamos no podemos hacer camino. Saludos estimado
ResponderEliminarHola. Gracias por tu comentario. Arriba y a la derecha puedes hacer clic y mirar todos mis libros. Saludos con afecto.
Eliminar