Agotado pero feliz porque ya llegaba a la meta, con sudor en
la frente solo le faltaba un poco. Ya a punto de romper el celofán y declararse
ganador. Había trabajado durante mucho tiempo. Los entrenamientos lo habían
puesto fuerte, se había convertido en otra persona, un cuerpo con músculos
poderosos. También emocionalmente era un duro. Con un corazón consolidado y un
espíritu a flor de piel, era el momento justo para la victoria. Se imaginaba
todos los días en la cima, triunfante. ¡Claro! el trabajo de visualización ya
era rutina. Después de todo tuvo un gran entrenador que le había ayudado a
crear una mentalidad de ganador. Todo estaba listo para su triunfo. Esta vez
todos los obstáculos que había vivido por años iban a desvanecerse para darle
paso a ese dulce sabor que ofrece
conquistar la cima, llegar a la meta. Recordó también unas instrucciones
de su padre que le decía que lo más importante en una persona triunfadora era
llegar a la meta. Y justo cuando llegó a lo que él creía que era la meta, pudo
leer en el cansancio de sus hombros un cartel que decía: NO HAY META.
Consternado se dio cuenta que no existía aquello que siempre
se había imaginado. Y miró el cartel confundido y desorientado. NO HAY META. De pronto respiró profundamente.
Inspiró y expiró lentamente varias veces sintiendo como sus pulmones se
llenaban de oxigeno. Mientras respiraba consciente empezó a conectarse con su
interior de forma paulatina. Pronto estaba entrando en un estado de trance que
podía sentir con delicadeza cómo se oxigenaba su sangre y sus células. Su imaginación
era como un microscopio que veía el movimiento de cada célula en su cuerpo. De pronto
volvía a la confusa “realidad” NO HAY
META. Su corazón palpitaba en cámara lenta. Y observó cómo se conectó con
su cerebro, luego con su mente para finalizar abriendo la puerta de su espíritu.
De pronto lo vio. Llegó el Eureka. Una revelación alegre le inundó su cuerpo. NO HAY META. Pensó: -No es la meta soy yo. No es llegar, ni si
quiera mantenerme. Es en quien me he convertido durante el proceso. Amo lo que
he vivido. Siento la experiencia. Esa es la meta-.


Gran relato, muy buena prosa. Gran mensaje.
ResponderEliminarGracias estimado.
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